~ .: TALLER DE DIBUJO Y PINTURA :. ~

PROCESO DE PINTAR UN PAISAJE AL ÓLEO

Para pintar este cuadro escogí una paleta restringida a cuatro colores: blanco de titanio, negro marfil, tierra siena natural y azul celeste. Es la misma paleta que he usado en mis otros paisajes saharianos. Reseño, simplemente a título informativo, que los óleos utilizados son de la marca Titán, que es la que yo he utilizado siempre, por ninguna razón en especial. Por lo tanto, no puedo decir que estos óleos sean de buena o de mala calidad; para mí, aparentemente, son de calidad intermedia.

Los óleos de calidad son evidentemente más caros y no son realmente necesarios para realizar un buen cuadro. Su precio más elevado se debe a que contienen una mayor proporción de pigmento en la mezcla, el cual es más caro que el aglutinante, que en la pintura al óleo consiste en una mezcla a partes iguales de aceite y trementina. Cuando la pintura se seca en el cuadro, la trementina se evapora y quedan únicamente el pigmento y el aceite que lo aglutina. Al tener una mayor proporción de pigmento, las pinturas de más categoría tienen una mayor capacidad cubriente y un color más intenso; sin embargo, estos óleos tienen una desventaja frente a los más baratos, y es que al tener una menor proporción de aglutinante, se reduce la elasticidad de la pintura una vez seca, con lo cual ésta se quiebra con más facilidad, o más tempranamente, que la pintura más barata que incluye una mayor proporción de aglutinante. Es lo mismo que ocurre con los lápices de colores de calidad profesional; debido a una mayor proporción de pigmento en sus minas, éstas se quiebran con facilidad al intentar afilarlas, cosa que no ocurre tan frecuentemente con los lápices de calidad escolar, que contienen mucha más cera en sus minas.

Los pinceles utilizados fueron los que se muestran en la imagen; de izquierda a derecha, un pincel plano del calibre 10, un pincel plano del calibre 2 y un pincel redondo del calibre 10/0. Están ya muy deformados por el uso, pero se mantienen suaves, lo cual es esencial, ya que de lo contrario dejarían marcas al trazar. Para que los pinceles se mantengan suaves y no se estropeen, hay que limpiarlos concienzudamente con agua y jabón después de haber eliminado la pintura más superficial en el bote del aguarrás. Al lavarlos con agua y jabón debemos remover enérgicamente las cerdas, separándolas entre sí y frotándolas con los dedos, para eliminar la pintura retenida entre ellas, que al endurecerse dejaría las cerdas del pincel rígidas, especialmente en su parte inferior, junto a la virola, donde la pintura es más difícil de limpiar y por lo tanto se acumula. Si dejamos que esta pintura se endurezca, el pincel perderá mucha flexibilidad.

En mi experiencia personal, la pintura al óleo se diluye fácilmente restregando las cerdas del pincel en el fondo del bote del aguarrás y este proceso apenas me resulta necesario, así que sólo lo realizo de vez en cuando, ya que ayuda a mantener bajo control la tendencia de las cerdas de abrirse demasiado hacia los lados. Para conseguir esto, no se elimina el jabón del todo y se deja que se seque en las cerdas, ya que este jabón seco las mantendrá unidas entre sí, hasta el momento de volver a utilizar el pincel. Sin embargo, si hemos utilizado el pincel para barnizar, entonces es prácticamente imprescindible hacer un lavado exhaustivo con agua y jabón cada vez que terminemos de usar el pincel, ya que el barniz para cuadros es muy adherente y dejaría el pincel tieso e irrecuperable. El barniz es tan fuerte que incluso después de un buen lavado, al secarse el pincel éste se queda medio tieso y hay que desapelmazarlo removiendo las cerdas con los dedos antes de usarlo.



Como tema del cuadro escogí un paisaje del sur del Sáhara central, localizado en algún lugar entre el desierto del Ténéré y las montañas Aïr. Estas montañas son de naturaleza volcánica y se componen principalmente de granito y basalto, de un color oscuro que contrasta con el color pálido de las arenas circundantes.

La imagen de referencia la encontré en un libro; tomé una fotografía de ella e hice una copia impresa en el ordenador, la cual procedí a cuadricular. Respecto de la fotografía, el cuadro presenta una composición diferente; primero, porque a mi parecer, el encuadre de la fotografía está desequilibrado, así que añadí más espacio para el cielo descartando a su vez parte de la zona inferior de la fotografía, y segundo, porque eliminé los troncos del primer plano que lo único que hacían era obstruir la vista. El cuadro es una interpretación de lo que aparece en la fotografía y no tiene por qué ser una copia exacta de ella.



El cuadro lo pinté, al igual que todos mis otros cuadros, sobre una tabla de contrachapado imprimada con tres manos de gesso. La tabla, aunque pequeña (42 x 32 cm), es delgada y por ello tiende a curvarse, así que la pegué a un bastidor de madera para que quedara bien rígida. Tracé con lápiz de grafito una cuadrícula proporcional a la que tracé en la fotografía y simplemente tracé las formas más básicas de la imagen para guiarme.

Al grafito, como a la tinta, se le supone la capacidad de hacerse ver a través de la pintura con el paso de los años, así que tracé con suavidad y después, usando siempre una goma blanda, borré a medias los trazos del dibujo, dejando lo necesario para que se perciban, y borrando todo lo posible los trazos de la cuadrícula. Hay que decir que el grafito agarra con mucha fuerza en el gesso y borrarlo completamente suele ser imposible.



Comienzo pintando todas las áreas del cuadro sin entrar en detalles ni en todos los colores, definiendo únicamente zonas de luz y sombra. Mezclando el siena natural, el negro marfil y el blanco de titanio cubro el cuadro con diversos tonos de marrones y grises, preocupándome únicamente en definir las formas y volúmenes de los elementos, para comprender la estructura de los mismos y tener así una base sobre la que construir posteriormente sus detalles. En cuanto al color, no me preocupo en que se asemeje al color definitivo desde un punto de vista cromático, ya que sólo necesito establecer las áreas de claroscuro.

En esta primera capa, aplico la pintura aligerada con un poco de trementina, lo cual permite extender la pintura más rápidamente, acelera su secado y hace que esta capa de pintura sea más magra que las que se aplicarán después por encima, lo cual aleja el peligro de que las nuevas capas de pintura se craquelen. La cantidad de trementina aplicada a la pintura debe ser pequeña, ya que ésta debe mantenerse siempre pastosa, sin llegar nunca a un estado líquido. Un exceso de trementina reduciría peligrosamente la capacidad aglutinante del aceite, reduciendo la cohesión de la pintura, lo cual podría provocar que ésta se desprendiera al cabo de un tiempo de la superficie de la tabla. Por lo tanto resulta obvio que la primera capa de pintura es la más crítica, ya que si ésta se desprende todo lo que se haya pintado sobre ella se perderá también, al igual que unos cimientos defectuosos provocan la caída de la casa que sostenían.



En una segunda fase, repinto los elementos del cuadro con nuevos colores, teniendo en cuenta un criterio de profundidad o perspectiva aérea, manejando proporciones de gris y siena en consonancia con cada uno de los planos del paisaje. La proporción de gris es mayor en los planos más alejados y se va aumentando la proporción de siena en los planos más cercanos. De esta forma los planos más alejados, que son el cielo y las montañas del fondo, tendrán una tonalidad más fría, y los más cercanos una tonalidad más cálida. Los arbustos, ya desde el principio, están resaltados porque han sido pintados con el color siena prácticamente al natural, sin rebajarlo con el blanco, que está presente en todas las demás áreas del cuadro.

En esta fase, no he aumentado el detalle de la obra en general, salvo en las montañas del fondo, que están más perfiladas e incluyen ya una leve textura. Ciertamente, el cambio de cromatismo realizado en esta segunda fase podría haberse realizado directamente en la primera fase de pintado, habiendo trabajado ya desde un principio los colores más aproximados. No obstante, hacerlo en dos fases aumentará el grosor de la capa pictórica y ésto es siempre un factor de calidad en la obra, ya que así se evitan en el cuadro zonas pobres en pintura, que afean el resultado final.

En cuanto a la textura, que en mis cuadros es siempre suave, apliqué el tratamiento que normalmente uso, consistente en dejar el cielo perfectamente liso, extendiendo la pintura al pintar, y aplicar una leve textura en los planos cercanos, golpeando suavemente con el pincel al aplicar la pintura en lugar de extenderla.



Después de una fase más larga de trabajo, el cuadro ha adquirido más color y detalles. Como hago con todos los paisajes, empiezo pintando los planos más lejanos y termino pintando los más cercanos. Para este cuadro decidí que los colores no deberían estar saturados, así que mezclé ciertas cantidades de gris claro en los colores empleados.

Primeramente pinté el cielo usando una mezcla de azul celeste, blanco y negro. El cielo lo hice más oscuro en la parte superior, simplemente añadiendo más negro, y la verdad sea dicha, excediéndome algo. Usé el pincel grande para cubrir el área del cielo más rápidamente y asegurarme de que el degradado quedase más uniforme y no quedaran marcados trazos que romperían la suavidad del cielo. Cerca del borde de las montañas usé el pincel de calibre 2, procurando extender bien la pintura para no marcar los trazos.

Después seguí trabajando las montañas del fondo, usando un color compuesto de gris y azul celeste, en dos tonos diferentes, uno claro y otro más oscuro para las sombras. Primero pinté con el color más claro gran parte de las montañas, dejando a la vista parte del color y textura que les diera en la fase anterior, lo cual me sirvió para representar las zonas más luminosas de las montañas. Después con el color más oscuro cubrí las zonas que supuestamente debían estar más sombreadas. Todo este proceso se realizó cargando muy poca pintura en el pincel, lo cual se conoce como técnica de restregado o frottis, y que favorece que los colores de la capa de pintura que está por debajo se perciban mejor, ya que se mezclan ópticamente con la nueva capa de pintura en lugar de quedar sepultados por ella, lo cual mejora la riqueza de matices cromáticos en las zonas pintadas con esta técnica. Para conseguir la adecuada sensación de distancia (también llamada profundidad espacial o perspectiva aérea), hay que procurar que todos los tonos empleados en estas montañas más alejadas, incluso los más oscuros, sean claros en comparación con los de los planos más cercanos, y deben tener además un cierto tono azulado.

Después toca trabajar la pequeña montaña del primer plano y las dunas circundantes. Esta montaña se compone básicamente de dos colores, uno oscuro que representa la roca volcánica y otro claro que representa la arena que se adhiere a ella. El color más oscuro es de una intensidad bastante fuerte, para así asegurarme de que contraste debidamente con las montañas del fondo y se consiga la separación de planos que dará la sensación de distancia. Realmente, la roca es tan oscura que casi no hay diferencia de tono entre las zonas en sombra y las que están expuestas al sol. Crear la textura de la montaña no es complicado, basta con utilizar un pincel fino y salpicar de color oscuro las regiones claras, y a su vez el caso inverso, salpicar de color claro las zonas oscuras. De esta forma queda patente la compleja interacción entre la arena y las rocas, pequeñas rocas diseminadas que emergen entre la arena y pequeños parches arenosos que se adhieren a la roca.

Finalmente, cubrí con un gris oscuro las sombras de las dunas de arena. Este tono me resultó después demasiado oscuro, así que en la siguiente fase lo rebajé hasta en dos ocasiones hasta lograr un tono más natural. Pero por el momento, lo dejé así, y empleando el tono más claro de la arena, compuesto únicamente de blanco y un poco de siena, fui retocando las formas de las dunas, ya que al pintar las sombras se habían estropeado algo al pintar más área de lo debido en algunas partes. Es importante que las dunas queden bien conformadas y perfiladas, ya que si su estructura no está bien representada estas tendrán un aspecto caótico y sin sentido, cuando en realidad sus formas responden con exactitud a la acción del viento.



En esta última fase dí por satisfactorios los planos lejanos y únicamente trabajé en los planos más cercanos, desde la montaña cercana y las dunas de arena hasta el primer plano. En la montaña realicé algunos retoques con color arena para aumentar el nivel de detalle y reducir un cierto exceso de materia oscura. Rebajé la sombra de las dunas dándole primeramente un color gris mezclado con siena, más claro que el aplicado en la anterior fase. Después preparé un color arena claro para retocar las áreas más iluminadas de las dunas, y aprovechando que la pintura aplicada en las áreas sombreadas de las dunas ya se había secado, se me ocurrió restregar este color arena claro en estas áreas sombreadas, siendo el resultado que conseguí mucho mejor que el anterior, por lo que lo dejé así. Durante esta etapa aproveché el restregado para crear algunos degradados en el sombreado de las dunas, ya que todos sus bordes estaban muy perfilados y no siempre debe ser así.

Después pasé a realizar los detalles del suelo en primer plano, que incluyen guijarros y algunas pequeñas matas de hierbas, y finalmente pasé a trabajar y terminar la vegetación, preparando para ello un color verdoso con siena y un poco de azul celeste, y rebajando esta mezcla con blanco. Pinté con este color sobre la base de color siena que ya tenía previamente la vegetación, dando toques con el pincel fino, creando así una textura en la que se mezclan el siena de base y el color más verdoso. Repasé también las sombras con un color oscuro a base de siena y negro, y añadí algunas ramitas en la vegetación para darle un aspecto más realista.



Una vez finalizado el cuadro, espero un año antes de barnizarlo. Le aplico dos manos de barniz brillante, dejando pasar una semana entre ambas.



TUTORIAL DE TÉCNICAS DE PINTURA
:: Proceso de paisaje al óleo

Otro ejemplo sobre el proceso de pintar un paisaje al óleo.



:: Proceso de retrato al óleo

Proceso de pintar un cuadro al óleo por zonas individuales sin etapas de pre-pintado.



:: Diversos conceptos sobre pintura

Disertaciones varias sobre la ejecución y características de algunos cuadros, tales como su composición, su cromatismo o su textura.



~ Página Principal ~


:: Política De Privacidad ::
~ .: TALLER DE DIBUJO Y PINTURA :. ~